Publicado el marzo 15, 2024

La clave para desactivar la conflictividad en el Comité de Seguridad y Salud (CSS) no es la evasión, sino la gestión estratégica de la información y los procedimientos.

  • Un acta de reunión meticulosa y un proceso de consulta transparente no son solo obligaciones, sino herramientas de blindaje jurídico ante la Inspección de Trabajo.
  • Involucrar a los delegados en decisiones como la elección de EPIs no es una cesión, sino una forma de ganar legitimidad y reducir quejas futuras.

Recomendación: Trate cada reunión del CSS no como un trámite, sino como una auditoría preventiva que fortalece la gobernanza de la seguridad y la salud en su organización.

Para muchos Directores de Recursos Humanos, la convocatoria del Comité de Seguridad y Salud (CSS) trimestral genera una tensión palpable. La perspectiva de una sesión maratoniana, donde las legítimas preocupaciones por la seguridad se mezclan con reivindicaciones de otra índole, puede convertir un órgano de cooperación en un escenario de confrontación. El temor a una paralización de la producción, a un acta que se convierta en prueba de cargo o a un desacuerdo permanente con la representación sindical es una realidad que consume tiempo y energía.

La respuesta habitual a esta situación oscila entre dos extremos: o bien se limita la información al mínimo legal para no dar pie a debates, o bien se cede sistemáticamente para evitar el conflicto. Ambas estrategias, sin embargo, son reactivas y a menudo ineficaces. La primera genera desconfianza y fomenta que los delegados busquen información por vías no oficiales, mientras que la segunda erosiona la autoridad de la dirección y puede llevar a la asunción de compromisos inviables.

Pero, ¿y si el enfoque estuviera equivocado? Si la verdadera solución no residiera en cómo sortear el conflicto, sino en cómo utilizar la estructura y las obligaciones del propio Comité para construir un consenso sólido y un blindaje jurídico robusto. Este artículo propone un cambio de paradigma: dejar de ver el CSS como un campo de batalla y empezar a utilizarlo como un órgano de inteligencia preventiva. No se trata solo de cumplir la ley, sino de emplearla estratégicamente para legitimar decisiones, anticipar riesgos y proteger a la empresa.

A lo largo de las siguientes secciones, desgranaremos las tácticas y procedimientos legales para transformar cada punto del orden del día, desde el levantamiento del acta hasta la elección de equipos, en una oportunidad para fortalecer la gobernanza de la prevención y, en última instancia, la paz social en la compañía.

Este análisis detallado le proporcionará las herramientas para navegar las complejidades del diálogo con los representantes de los trabajadores. A continuación, encontrará el sumario de los puntos clave que abordaremos.

¿Por qué el Delegado de Prevención puede paralizar la producción y cuándo es legal?

La facultad de paralizar la actividad es, sin duda, la herramienta más poderosa en manos de los representantes de los trabajadores y una de las principales fuentes de preocupación para la dirección. Es crucial entender que no se trata de un derecho arbitrario, sino de una medida excepcional regulada por el artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL). Esta potestad solo puede ejercerse cuando los representantes consideran, por motivos fundados, que la actividad entraña un riesgo grave e inminente para la vida o la salud de los trabajadores.

El concepto de «riesgo grave e inminente» es el núcleo de la cuestión. Se refiere a una situación en la que la probabilidad de que se materialice un daño severo es alta y su ocurrencia es inmediata o muy próxima. No basta con una disconformidad general sobre las condiciones de trabajo; debe existir una amenaza tangible y urgente. La decisión de paralización, para ser legalmente válida, debe ser adoptada por una mayoría de los Delegados de Prevención o del Comité de Empresa. Este acuerdo debe comunicarse de forma inmediata tanto a la empresa como a la autoridad laboral competente.

La autoridad laboral dispone de un plazo de 24 horas para anular o ratificar la paralización. Es importante destacar que los trabajadores o sus representantes que hayan actuado de buena fe están protegidos contra represalias. Solo se podrían derivar sanciones si se demostrara negligencia grave o mala fe en su actuación. Por tanto, la mejor defensa para la empresa no es la confrontación, sino una gestión preventiva impecable que elimine cualquier base para la existencia de un riesgo de esta naturaleza.

Afrontar esta posibilidad requiere un protocolo claro y no una reacción improvisada. La clave es documentar exhaustivamente la situación y utilizar los canales del propio Comité para resolver la discrepancia antes de que escale. Una gestión transparente y dialogante minimiza las posibilidades de llegar a este punto crítico, transformando la amenaza de paralización en un incentivo para la mejora continua.

¿Cómo levantar acta de las reuniones del Comité para proteger a la empresa ante Inspección?

El acta de la reunión del CSS es mucho más que un mero trámite administrativo. Es el documento que acredita el cumplimiento de las obligaciones de consulta y participación, y se convierte en una prueba fundamental en caso de una Inspección de Trabajo y Seguridad Social o de un litigio. Un acta bien redactada constituye un verdadero blindaje jurídico, mientras que una imprecisa o incompleta puede dejar a la empresa en una posición de vulnerabilidad.

La LPRL establece que de cada reunión se levantará acta, que deberá ser firmada por el Presidente y el Secretario. Sin embargo, la ley no detalla exhaustivamente su contenido, lo que abre un espacio para la estrategia documental. Una práctica recomendada es distinguir entre los elementos obligatorios, que garantizan la validez legal del documento, y los elementos recomendados, que aportan valor estratégico y demuestran una gestión proactiva.

Documento de acta del Comité de Seguridad y Salud sobre mesa de trabajo

Como detalla la siguiente tabla, registrar no solo los acuerdos, sino también los desacuerdos y el seguimiento de puntos anteriores, evidencia un diálogo real y una voluntad de mejora continua. Este nivel de detalle es lo que distingue a un acta meramente formal de un documento que protege eficazmente a la empresa.

El siguiente cuadro comparativo, basado en las mejores prácticas del sector, distingue los elementos indispensables de aquellos que, aunque no obligatorios, refuerzan la solidez del documento, como demuestra una guía sobre la notificación de actas del CSS.

Elementos esenciales vs. opcionales en un acta del CSS
Elementos Obligatorios Elementos Recomendados
Asistentes y representaciones Desacuerdos y posiciones divergentes
Orden del día tratado Indicadores KPI de prevención
Acuerdos adoptados Seguimiento de acuerdos anteriores
Fecha y hora de reunión Responsables y plazos específicos
Firmas del Presidente y Secretario Votaciones y mayorías alcanzadas

Es igualmente estratégico recordar quiénes pueden participar en las reuniones. Como establece la propia ley, la presencia de ciertos perfiles es clave para la calidad técnica del debate. Así lo confirma la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales:

En las reuniones del Comité de Seguridad y Salud participarán, con voz pero sin voto, los Delegados Sindicales y los responsables técnicos de la prevención en la empresa […] podrán participar trabajadores de la empresa que cuenten con una especial cualificación o información respecto de concretas cuestiones que se debatan

– Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, Artículo 38.2, párrafo tercero

Incluir a estos técnicos y reflejar sus aportaciones en el acta demuestra que las decisiones se toman con base en criterios expertos, no solo por voluntad de las partes. Esto refuerza la posición de la empresa y subraya su compromiso con una prevención rigurosa y fundamentada.

Transparencia total vs. Información mínima: ¿qué estrategia reduce la conflictividad?

La gestión de la información es, quizás, el factor más determinante en el clima de las reuniones del CSS. La tentación de adoptar una estrategia de «información mínima» para evitar debates largos o peticiones adicionales es comprensible, pero contraproducente. La opacidad genera desconfianza y estimula a los representantes a buscar datos por su cuenta, a menudo llegando a conclusiones erróneas o magnificando problemas por falta de contexto. La normativa española de prevención, que establece la obligatoriedad de una reunión trimestral como mínimo, concibe este foro como un espacio de diálogo informado.

Por el contrario, una estrategia de transparencia proactiva y controlada es mucho más eficaz para reducir la conflictividad. No se trata de compartir datos indiscriminadamente, sino de proporcionar a los delegados la información que la ley les reconoce el derecho a conocer, de forma estructurada y comprensible. Esto no solo cumple con el artículo 39 de la LPRL, sino que también desarma la sospecha y centra el debate en los hechos, no en las suposiciones.

Una herramienta poderosa es crear una «Matriz de Información Estratégica» que defina qué se comparte, cuándo y cómo. Esto puede incluir un panel de control (dashboard) con indicadores clave de PRL, informes de accidentes anonimizados para analizar tendencias, o resúmenes de las evaluaciones de riesgos. Proporcionar esta información por adelantado permite a los delegados prepararse para la reunión y formular preguntas más constructivas.

La clave es anticiparse. En lugar de esperar a que los delegados soliciten un informe, la empresa lo comparte proactivamente, enmarcando los datos con su propia interpretación y las acciones que ya están en marcha. Este enfoque demuestra control, confianza y un compromiso genuino con la prevención, transformando la dinámica de la reunión de una fiscalización a una colaboración analítica.

Plan de acción: Matriz de información estratégica según la LPRL

  1. Acceso a documentación: Sistematizar el acceso a la documentación e informes relativos a las condiciones de trabajo, incluyendo los generados por el servicio de prevención, tal y como indica una guía técnica del Ministerio de Trabajo.
  2. Análisis de daños: Compartir de forma proactiva y agregada los datos sobre los daños a la salud de los trabajadores (accidentes, enfermedades profesionales) para un análisis conjunto de causas raíz.
  3. Memoria y programación anual: Presentar y debatir la memoria del año anterior y la programación del servicio de prevención para el siguiente, permitiendo a los delegados aportar a la estrategia global.
  4. Participación en planes: Involucrar formalmente al CSS en la elaboración, puesta en práctica y, crucialmente, en la evaluación de los planes y programas de prevención de riesgos.
  5. Creación de un panel de datos: Desarrollar y mantener un dashboard accesible con los principales KPIs de seguridad y salud, actualizado periódicamente, para facilitar un seguimiento objetivo y transparente.

El error de mezclar reivindicaciones salariales con medidas de seguridad urgentes

Uno de los mayores desafíos para el Presidente del CSS, rol que habitualmente recae en un representante de la empresa, es mantener el debate centrado en su objeto exclusivo: la promoción de la seguridad y la salud. Es común que, en momentos de negociación colectiva o de tensión laboral, los representantes intenten introducir en el orden del día cuestiones salariales, de jornada o de otra índole, utilizando el comité como una palanca de presión adicional.

Permitir esta mezcla es un error estratégico que desvirtúa la función del comité y puede paralizar la adopción de medidas preventivas urgentes. La función del Presidente es reconducir diplomáticamente la conversación, recordando a los miembros que la competencia del CSS, según el artículo 38 de la LPRL, se ciñe estrictamente al ámbito de la prevención de riesgos. Hacerlo con firmeza pero con respeto es clave para no ser percibido como autoritario.

Una técnica de moderación eficaz es la «agenda enfocada». Antes de la reunión, el orden del día debe ser claro y detallado, centrado exclusivamente en puntos de seguridad y salud. Durante la reunión, ante cualquier intento de desvío, el Presidente puede amablemente señalar: «Agradezco su aportación sobre ese tema, es importante, pero no corresponde a las competencias de este comité. Le ruego que lo canalicemos a través del foro adecuado. Ahora, si les parece, volvamos al punto X sobre la evaluación de riesgos del nuevo almacén».

Profesionales en mesa de negociación del Comité de Seguridad y Salud

Técnicas de moderación para el presidente del Comité

Una gobernanza eficaz del comité no solo se basa en la ley, sino en prácticas que fomentan la participación constructiva. Como se destaca en análisis sobre el funcionamiento de los comités, es fundamental no solo levantar acta de todas las reuniones, sino también publicitar los acuerdos al resto de la plantilla y fomentar la participación directa visitando los puestos de trabajo. El Presidente debe utilizar estas herramientas para legitimar su rol. Cuando surgen temas ajenos, su labor es reconducir la conversación, recordando que el objeto y competencia del Comité se ciñe exclusivamente a la seguridad y salud, tal y como lo define el Art. 38 de la LPRL. Esta firmeza, combinada con una comunicación transparente con toda la plantilla, refuerza el propósito del comité y reduce su uso como plataforma para otras reivindicaciones.

Separar los foros de negociación es fundamental para la salud de la empresa. El CSS debe ser un santuario técnico, donde las decisiones se basan en datos y evaluaciones de riesgo, no en la correlación de fuerzas de una negociación salarial. Mantener esta separación protege la integridad del sistema preventivo y asegura que las medidas de seguridad no se conviertan en moneda de cambio.

¿Cuándo involucrar a los delegados en la elección de EPIs para evitar quejas posteriores?

La selección y entrega de Equipos de Protección Individual (EPIs) es una fuente recurrente de quejas y conflictos. Un trabajador que considera un EPI incómodo, inadecuado o de baja calidad, simplemente no lo usará, invalidando la medida preventiva. Imponer un modelo de EPI sin consulta previa, aunque este cumpla técnicamente con la normativa, es una receta para el fracaso. La clave para asegurar la aceptación y el uso correcto es la participación activa de los representantes de los trabajadores en el proceso de selección.

La LPRL, en su artículo 33, establece el derecho de los trabajadores a participar en todas las cuestiones relacionadas con la prevención. La elección de EPIs es un ejemplo paradigmático. Involucrar a los delegados no es una opción, sino una obligación legal y, sobre todo, una decisión inteligente. Un proceso participativo transforma a los delegados de potenciales críticos en aliados de la implantación. Si han formado parte de la decisión, serán los primeros en defenderla y promover el uso del equipo seleccionado entre sus compañeros.

El número de delegados con los que se debe consultar varía según el tamaño de la empresa. La normativa española es clara al respecto: las empresas de entre 31 y 49 trabajadores cuentan con un delegado, mientras que el número asciende a dos para plantillas de 50 a 100 empleados. Conocer esta estructura es el primer paso para organizar un proceso de consulta eficaz.

El proceso no debe ser una consulta vacía. La dirección debe primero definir los requisitos técnicos y de certificación que los EPIs deben cumplir obligatoriamente según el RD 773/1997. Una vez acotado el universo de opciones válidas, se pueden presentar 2 o 3 alternativas a los delegados. La mejor práctica es organizar pruebas piloto con una muestra representativa de los trabajadores que usarán los equipos, recogiendo su feedback de forma estructurada. La decisión final, basada tanto en los requisitos técnicos como en la comodidad y aceptación de los usuarios, se adopta formalmente en el seno del CSS y se refleja en el acta.

Checklist: Proceso participativo de selección de EPIs en 5 pasos

  1. Definición técnica: La dirección, con el asesoramiento del servicio de prevención, define los requisitos técnicos, nivel de protección y certificaciones CE obligatorias según el puesto y la evaluación de riesgos.
  2. Preselección de opciones: El departamento de compras o RRHH identifica 2-3 modelos de EPIs de distintos fabricantes que cumplan al 100% con los requisitos técnicos definidos en el paso anterior.
  3. Pruebas piloto: Se organiza un periodo de prueba limitado en el tiempo, donde una muestra representativa de trabajadores utiliza los diferentes modelos en condiciones reales de trabajo.
  4. Recogida de feedback: Se diseña un formulario estandarizado y sencillo para que los trabajadores valoren objetivamente cada modelo (comodidad, ajuste, interferencia con otras tareas, etc.). Este feedback se documenta.
  5. Decisión final en el CSS: Con los datos técnicos y el feedback de los usuarios sobre la mesa, la decisión final se debate y se adopta en la reunión del Comité de Seguridad y Salud, quedando reflejada en el acta para garantizar la trazabilidad y legitimidad del proceso.

¿Cómo demostrar al auditor que los trabajadores participan realmente en la toma de decisiones?

En el contexto de una auditoría, ya sea legal o de certificación como la ISO 45001, no basta con afirmar que la participación de los trabajadores existe. Es necesario demostrarla con evidencias tangibles. Los auditores buscan pruebas de que la consulta y la participación son procesos vivos y sistemáticos, no meros formalismos. Unas actas del CSS que solo reflejen acuerdos unánimes y ningún debate pueden levantar sospechas de ser un «teatro» de cara a la galería.

Para construir un portfolio de evidencias robusto, la empresa debe ir más allá de las actas. Es fundamental documentar todo el ciclo de la participación. Esto incluye:

  • Registro de sugerencias: Mantener un sistema (buzón, email, app) donde los trabajadores puedan comunicar riesgos o proponer mejoras, y, lo más importante, un registro de las respuestas dadas por la empresa a cada una de esas sugerencias, incluso si son desestimadas (explicando el porqué).
  • Encuestas de clima de seguridad: Realizar encuestas periódicas y anónimas para pulsar la percepción de la plantilla sobre la cultura preventiva. Los resultados y los planes de acción derivados son una evidencia de primer orden.
  • Informes de investigación de accidentes: Documentar que los representantes de los trabajadores han participado en la investigación de los incidentes y que sus aportaciones han sido tenidas en cuenta.
  • Actas con debate: Unas actas que reflejen diferentes puntos de vista, debates técnicos y los argumentos de cada parte antes de llegar a un acuerdo (o registrar un desacuerdo) son una prueba mucho más creíble de una participación real.

La implementación de metodologías estructuradas, como la NTP 330 para la evaluación de riesgos, puede ser una herramienta excelente para fortalecer este proceso y demostrar un enfoque sistemático. Al integrar estas prácticas, la empresa no solo se prepara para la auditoría, sino que mejora sustancialmente su sistema de gestión.

Portfolio de evidencias de participación para ISO 45001

Las empresas que han implementado la norma ISO 45001 pueden integrar la metodología de la Nota Técnica de Prevención (NTP) 330 como una herramienta avanzada para la evaluación de riesgos. Este método no solo optimiza la identificación de peligros, sino que su aplicación, al ser un proceso estructurado, genera evidencias sólidas de participación. El portfolio para el auditor debe ir más allá de las formalidades e incluir pruebas de un sistema vivo: actas que muestren debates reales con argumentaciones diversas, un registro documentado de sugerencias de los trabajadores con las correspondientes respuestas de la dirección, y los resultados de encuestas de clima de seguridad junto con los planes de acción derivados.

Demostrar la participación real es, en esencia, demostrar la madurez del sistema preventivo. Un auditor experimentado valorará más una evidencia de un desacuerdo gestionado de forma constructiva que una docena de actas que solo reflejan una unanimidad artificial.

Asumir la prevención personalmente vs. Designar trabajador: límites legales para el empresario

La organización de la actividad preventiva es una de las primeras decisiones que debe tomar una empresa. La LPRL y el Reglamento de los Servicios de Prevención (RD 39/1997) ofrecen varias modalidades, y la elección depende fundamentalmente del tamaño de la plantilla y de la peligrosidad de la actividad. Para el Director de RRHH, es crucial conocer los límites legales de cada opción para asegurar que la estructura preventiva de la empresa es la correcta.

En empresas muy pequeñas (hasta 25 trabajadores y con ciertas condiciones), el propio empresario puede asumir personalmente la gestión de la prevención. Sin embargo, esta opción tiene limitaciones importantes: el empresario debe trabajar habitualmente en el centro de trabajo, tener la capacitación necesaria (nivel básico o intermedio, según el caso) y la empresa no puede estar incluida en el Anexo I del RD 39/1997, que lista las actividades especialmente peligrosas (minería, construcción, industria química, etc.).

A medida que la empresa crece, surgen otras modalidades como la designación de uno o varios trabajadores o la contratación de un Servicio de Prevención Ajeno (SPA). Cuando la empresa supera los 500 trabajadores (o 250 si la actividad es del Anexo I), la ley exige la constitución de un Servicio de Prevención Propio (SPP). Esta es una estructura interna dedicada a la prevención. La normativa es precisa sobre su composición:

Un Servicio de Prevención Propio ha de contar, como mínimo, con dos de las especialidades o disciplinas de entre Vigilancia de la Salud, Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Ergonomía y Psicosociología Aplicada, desarrolladas por expertos con la capacitación requerida para las funciones de nivel superior.

– Reglamento de los Servicios de Prevención, RD 39/1997, modificado por RD 604/2006

La siguiente tabla resume las principales modalidades organizativas según el tamaño de la empresa, una guía esencial para verificar la adecuación de la estructura actual.

Modalidades de organización preventiva según tamaño de empresa
Tamaño empresa Modalidad posible Requisitos
Menos de 25 trabajadores Asunción personal (con límites) Capacitación necesaria, no actividad Anexo I, empresario trabaje habitualmente en el centro
Hasta 500 trabajadores Trabajador designado o SPA Formación nivel básico, intermedio o superior según riesgos
Más de 500 trabajadores Servicio Prevención Propio obligatorio Mínimo 2 especialidades técnicas

Elegir la modalidad correcta no es solo una cuestión de cumplimiento normativo, sino de eficacia. Una estructura preventiva bien dimensionada es la base sobre la que se asienta toda la acción del Comité de Seguridad y Salud y la cultura de seguridad de la organización.

Puntos clave a recordar

  • El acta del CSS es su principal blindaje jurídico: documente no solo los acuerdos, sino también los desacuerdos y el seguimiento.
  • La transparencia proactiva sobre riesgos y planes de acción reduce la conflictividad más que el secretismo.
  • Involucre activamente a los delegados en la elección de EPIs a través de pruebas piloto para garantizar su aceptación y uso.

¿Cómo transicionar de OHSAS 18001 a ISO 45001 sin perder la certificación?

Para las empresas que ya contaban con un sistema de gestión certificado bajo la norma OHSAS 18001, la transición a la norma internacional ISO 45001 supuso un paso adelante hacia un enfoque más estratégico y holístico de la seguridad y salud en el trabajo. Aunque el plazo de migración ya finalizó, los principios de esta transición siguen siendo relevantes para cualquier empresa que busque adoptar o mejorar su sistema bajo ISO 45001. El objetivo no es solo cambiar un sello por otro, sino aprovechar el cambio para reforzar el sistema, especialmente en lo que respecta al liderazgo de la dirección y la participación de los trabajadores.

ISO 45001 pone un énfasis mucho mayor en el «Contexto de la organización» (cláusula 4) y en la identificación de «Riesgos y Oportunidades» para el propio sistema de gestión (cláusula 6.1), no solo para los trabajadores. Aquí es donde el Comité de Seguridad y Salud adquiere un rol protagonista. El CSS es el foro ideal para analizar estos nuevos aspectos, aportando la visión de los trabajadores sobre las necesidades y expectativas de las «partes interesadas» (trabajadores, contratas, administración).

El proceso de transición o de nueva implantación debe ser liderado desde la dirección, pero ejecutado en colaboración con el CSS. Un plan de acción eficaz puede estructurarse en varios pasos clave donde el comité juega un papel fundamental. Los beneficios de una correcta implementación, como la reducción de lesiones o la mejora de la seguridad jurídica, son considerables. La certificación es una herramienta para la mejora continua, aplicable a organizaciones de cualquier tamaño o sector que busquen la excelencia en la gestión preventiva.

Plan de acción: Adaptación a ISO 45001 liderada por el CSS

  1. Análisis del contexto: El CSS debe participar activamente en el análisis del «Contexto de la organización» (Cláusula 4), identificando factores internos y externos que afectan a la seguridad y salud.
  2. Identificación de riesgos y oportunidades: Involucrar al comité en la identificación no solo de los riesgos laborales, sino también de los «Riesgos y Oportunidades» para el propio sistema de gestión (Cláusula 6.1).
  3. Foco en la eliminación de peligros: El sistema debe priorizar la eliminación de peligros y la reducción de riesgos como objetivo principal, un punto donde la experiencia de los trabajadores es crucial.
  4. Revisión del reglamento interno: Adaptar el reglamento de funcionamiento interno del CSS para alinearlo explícitamente con los requisitos de participación y consulta de la norma ISO 45001 y la LPRL.
  5. Comunicación y formación: Utilizar el CSS como canal para comunicar la nueva política de seguridad y salud y para detectar las necesidades de formación derivadas de la norma.

La transición a ISO 45001 no es un mero cambio documental. Es una oportunidad para revitalizar el sistema preventivo, dando un mayor protagonismo al liderazgo visible y a una participación de los trabajadores que sea efectiva y demostrable, convirtiendo al CSS en el verdadero motor de la mejora continua.

En definitiva, una gestión estratégica y dialogante del Comité de Seguridad y Salud es una de las inversiones más rentables que un departamento de Recursos Humanos puede hacer. Para poner en práctica estos consejos, el siguiente paso lógico es realizar una auditoría interna de sus actas y procedimientos actuales para identificar áreas de mejora.

Preguntas frecuentes sobre ISO 45001 y su aplicación en España

¿La certificación ISO 45001 garantiza el cumplimiento legal en España?

No. Es un error común pensar que la certificación es un pasaporte de cumplimiento. La propia norma es un estándar voluntario. La certificación de ISO 45001 no es suficiente y no demuestra por sí sola que se cumpla con toda la legislación española en materia de prevención, por lo que no debe ser utilizada como prueba irrefutable del cumplimiento de todos los requisitos legales.

¿Qué significa tener un sistema de gestión según ISO 45001?

Significa que la organización ha decidido voluntariamente seguir un marco de trabajo para gestionar la seguridad y la salud. Implica que las cosas se hacen según procedimientos elaborados por la propia empresa para dar respuesta a los requisitos que propone la norma, como el análisis de contexto, el liderazgo o la participación de los trabajadores.

¿La ISO 45001 incluye la vigilancia de la salud española?

No de forma explícita y detallada. La ISO 45001 habla de procesos para la salud de los trabajadores, pero no tiene en cuenta de manera específica el concepto de «vigilancia de la salud» tal y como se encuentra desarrollado y regulado en la normativa española (LPRL y protocolos específicos), que tiene un carácter colectivo y es competencia de personal sanitario especializado.

Escrito por Sofía Alarcón Ruiz, Psicóloga del Trabajo y Coach Ejecutiva. Especialista en Riesgos Psicosociales y Bienestar Corporativo. 10 años implementando planes de igualdad y programas de salud mental en grandes corporaciones españolas.